Quienes somos
Estamos en C/ Ancha, nº 7. Locales A y B. Marbella.

La Casa del Té nació en 1996 del sueño compartido de Irene y Bernardo: crear un espacio único en el casco antiguo de Marbella donde la cultura del té, la gastronomía natural y la autenticidad se encontraran. Más de 25 años después, seguimos fieles a aquella visión original, ofreciendo productos de primera calidad en un ambiente que trasciende lo comercial para convertirse en lugar de encuentro, reflexión y disfrute.
Los inicios: 1996, un proyecto con alma en el corazón de Marbella
Corría el año 1996 cuando Irene y Bernardo decidieron materializar su pasión por los tés exóticos
y la cultura gastronómica en un local de apenas 40 metros cuadrados en Calle Ancha. En aquella época, las teterías no eran habituales en Marbella, y menos aún espacios que apostaran por productos naturales de primera calidad con enfoque cultural y sensorial.
Ambos habían viajado extensamente por Asia, Norte de África y Oriente Medio, donde descubrieron la profundidad de la cultura del té: rituales ancestrales, variedades exóticas, formas de preparación que convertían cada taza en ceremonia. Esa experiencia transformadora les llevó a preguntarse: ¿por qué no trasladar esta riqueza al casco antiguo de Marbella?
La respuesta fue La Casa del Té: un proyecto que desde el primer día buscó ser más que negocio. Querían crear hogar donde residentes y visitantes compartieran momentos especiales, descubrieran sabores desconocidos y experimentaran la calidez de un espacio diseñado con mimo, autenticidad y respeto por las tradiciones.
¿Quiénes fundaron La Casa del Té?
La Casa del Té fue fundada en 1996 por Irene y Bernardo, dos apasionados de la cultura del té y la gastronomía natural que decidieron crear un espacio único en el casco antiguo de Marbella donde combinar tradición, calidad y experiencias multisensoriales.
Irene y Bernardo: dos almas unidas por la pasión del té
Irene
aportó su sensibilidad artística y conocimiento en diseño de espacios. Fue ella quien concibió la decoración marroquí auténtica que caracteriza el local: lámparas de forja, azulejos tradicionales, cojines bordados y detalles que transportan a los visitantes a los zocos de Marrakech sin salir de Marbella. Su visión estética convirtió cada rincón en pequeña obra de arte que dialoga con la historia del edificio y el carácter del casco antiguo.
Bernardo
aportó su formación en gastronomía y comercio internacional. Fue él quien estableció contactos directos con productores de té en China, India, Japón y Sri Lanka, garantizando que cada variedad llegara a Marbella con máxima frescura y autenticidad. Su criterio riguroso en selección de productos naturales marcó desde el inicio la filosofía de calidad sin concesiones que nos define.
Juntos formaron dupla complementaria: el arte de Irene y la exigencia de Bernardo
se fundieron para crear experiencia única que ha perdurado más de 25 años en el competitivo sector de la hostelería marbellí.
¿Por qué se llama La Casa del Té?
El nombre refleja nuestra esencia desde 1996: un hogar dedicado a la cultura del té, donde cada visitante encuentra calidez, autenticidad y productos naturales seleccionados con mimo. Es más que un negocio, es un espacio de encuentro y disfrute en el corazón de Marbella.
Evolución: de tetería tradicional a espacio multidisciplinar
Los primeros años (1996-2005) estuvieron marcados por el aprendizaje y consolidación de la propuesta de tés exóticos. La clientela inicial era reducida pero fiel: expatriados europeos, viajeros curiosos y algunos locales aventureros que se atrevían a probar infusiones desconocidas. Cada cliente nuevo era oportunidad para compartir conocimiento, explicar orígenes de cada té y construir comunidad de amantes de esta bebida milenaria.
A partir de 2005, escuchando las necesidades de nuestros clientes, incorporamos gastronomía complementaria: primero fueron las tartas caseras y dulces morunos, luego los crepes artesanales que rápidamente se convirtieron en especialidad solicitada, y finalmente batidos naturales y zumos artesanales para las tardes calurosas del verano mediterráneo.
El gran salto llegó en 2012 cuando ampliamos el concepto hacia espacio multidisciplinar. Habilitamos zona de tienda especializada donde vender tés de calidad, teteras, complementos, inciensos y decoración. Más tarde integramos ropa étnica y bisutería, enlazando con nuestra tienda online bohote.com
especializada en moda boho y hippie chic. Esta evolución respondía a una visión clara: ofrecer experiencia completa donde gastronomía, cultura y estética se entrelazan.
¿Cómo ha evolucionado La Casa del Té desde 1996?
Hemos evolucionado de tetería tradicional a espacio multidisciplinar que integra gastronomía estacional, tienda especializada y moda étnica. Manteniendo nuestros valores originales de calidad y autenticidad, hemos adaptado nuestra propuesta al ritmo de las estaciones y las necesidades de nuestra comunidad.
Filosofía estacional: respetar los ritmos de la naturaleza
Una de nuestras señas distintivas es el enfoque estacional que adapta la propuesta gastronómica a cada época del año. Esta filosofía no surgió por estrategia comercial, sino por convicción profunda: creemos en respetar los ciclos naturales y ofrecer en cada momento aquello que el cuerpo y el espíritu necesitan.
En invierno(noviembre-marzo), el protagonismo absoluto lo tienen los tés, las infusiones, los batidos calientes y las bebidas reconfortantes. Es temporada de tetera compartida, conversaciones pausadas, tartas caseras y dulces especiados. El local se convierte en refugio cálido donde escapar del frío exterior y reconectar con la calma.
En verano(abril-octubre), la carta se transforma: coctelería artesanal con frutas naturales, zumos recién exprimidos, batidos fríos, bebidas refrescantes y cócteles elaborados con ingredientes de temporada. La terraza cobra protagonismo, las noches se alargan y el ambiente se vuelve más festivo sin perder la esencia de calidad y autenticidad.
Esta adaptación estacional no es solo cambio de carta, es filosofía de vida. Refleja nuestro compromiso con la sostenibilidad (usamos frutas de temporada locales siempre que es posible), con la autenticidad (ofrecemos lo que cada estación pide naturalmente) y con la experiencia genuina (cada visita es diferente según el momento del año).
¿Qué significa el enfoque estacional?
Nuestra filosofía respeta los ritmos naturales: en invierno ofrecemos tés reconfortantes, infusiones y bebidas calientes; en verano, coctelería refrescante con frutas naturales. Esta adaptación estacional refleja nuestro compromiso con la naturaleza y la experiencia genuina de cada temporada.
Valores que nos definen: autenticidad, calidad y cercanía
Después de más de 25 años, hay tres pilares que permanecen inamovibles
en La Casa del Té:
1. Autenticidad en todo
Desde la decoración marroquí (cada pieza ha sido seleccionada personalmente en viajes a Marruecos y Túnez) hasta los tés (importados directamente de origen sin intermediarios), buscamos lo genuino, lo real, lo que tiene historia y alma. Rechazamos imitaciones baratas, productos industriales disfrazados de artesanales o decoración de catálogo sin personalidad.
2. Productos naturales de primera calidad
No negociamos la calidad de ingredientes. Los tés son de grado premium, las frutas para batidos y zumos son frescas y de temporada, los crepes se elaboran con masa casera, las tartas se hornean diariamente en nuestro obrador. No usamos conservantes artificiales, colorantes sintéticos ni saborizantes químicos. El sabor auténtico de cada producto es suficiente.
3. Cercanía y compromiso con la comunidad
Valoramos tanto al turista que nos descubre por primera vez como al vecino que lleva 20 años viniendo cada tarde. Conocemos las preferencias de nuestros clientes habituales, recordamos conversaciones previas, celebramos con ellos sus momentos especiales. La Casa del Té es, literalmente, casa donde todos son bienvenidos.
¿Qué valores definen a La Casa del Té?
Autenticidad en productos y decoración, compromiso con ingredientes naturales de primera calidad, adaptación estacional respetando los ciclos naturales, cercanía con la comunidad local y turística, y pasión por crear experiencias memorables que trascienden la simple degustación.
La decoración marroquí: crear atmósferas, no solo espacios
Cuando Irene diseñó la decoración del local en 1996, no buscaba simplemente "ambientar" un espacio comercial. Su objetivo era más ambicioso: crear atmósfera que transportara a los visitantes, que les hiciera desconectar del exterior y sumergirse en experiencia sensorial completa.
Cada elemento decorativo tiene historia. Las lámparas de forja
fueron adquiridas en pequeño taller familiar de Fez (Marruecos) especializado en trabajo artesanal del metal. Los azulejos de cerámica vidriada(zellige) provienen de Meknes, donde maestros artesanos siguen técnicas centenarias de esmaltado y corte manual. Los cojines bordados
fueron confeccionados por cooperativa de mujeres en el valle del Dadès, cada uno con diseños únicos que narran historias del Atlas.
Esta decoración marroquí auténtica no es estática: se renueva y enriquece con cada viaje que Irene y Bernardo realizan. Nuevas piezas se integran orgánicamente, manteniendo coherencia estética pero evitando la repetición. El resultado es espacio vivo que evoluciona sin perder identidad, que sorprende incluso a clientes habituales con pequeños detalles nuevos.
La iluminación cálida, los tejidos naturales, los aromas de incienso natural y la música ambiental cuidadosamente seleccionada completan la experiencia. No es casualidad que muchos clientes describan La Casa del Té como "refugio", "oasis" o "rincón mágico". Es exactamente lo que buscábamos: espacio donde el tiempo transcurre diferente, donde es posible pausar, respirar y disfrutar.
Por qué elegimos Calle Ancha en el casco antiguo
En 1996, cuando Irene y Bernardo buscaban ubicación para materializar su proyecto, la elección de Calle Ancha en el casco antiguo no fue casualidad. Barajaron otras opciones en zonas más turísticas y comerciales, pero todas las descartaron por falta de alma, por exceso de ruido comercial o por no dialogar con la esencia que buscaban transmitir.
El casco antiguo de Marbella ofrecía exactamente lo que necesitaban: historia tangible en cada piedra, autenticidad en cada esquina, mezcla natural de residentes locales y visitantes curiosos. Calle Ancha, con su proximidad al Ayuntamiento y su carácter peatonal, representaba el equilibrio perfecto entre accesibilidad y tranquilidad.
El edificio que alberga La Casa del Té data del siglo XVIII, con muros de carga originales y techos con vigas de madera que hemos preservado cuidadosamente. Restaurar este espacio respetando su patrimonio mientras lo adaptábamos a nuestras necesidades
fue reto técnico y emocional que asumimos con pasión. Cada intervención buscó realzar la historia del lugar, no ocultarla.
Hoy, más de 25 años después, seguimos convencidos de que no había mejor ubicación posible. El casco antiguo nos ha dado identidad, nos ha conectado con comunidad auténtica y nos ha permitido formar parte del patrimonio cultural inmaterial de Marbella. No somos solo negocio en zona histórica: somos pieza del tejido social y cultural que hace del casco antiguo un lugar especial.
¿Por qué eligieron el casco antiguo de Marbella?
En 1996 buscábamos ubicación que reflejara nuestra filosofía: historia, autenticidad y vida. Calle Ancha en el casco antiguo ofrecía el entorno perfecto para crear un espacio que dialogara con el patrimonio histórico de Marbella mientras aportaba propuesta cultural y gastronómica única.
Compromiso con la comunidad local y el turismo consciente
A lo largo de estos 25 años, hemos construido relaciones genuinas con la comunidad local de Marbella. Colaboramos con productores locales para abastecernos de frutas frescas de temporada, trabajamos con artesanos de la zona para pequeñas reparaciones y mantenimiento, y participamos activamente en iniciativas culturales del casco antiguo.
Al mismo tiempo, recibimos cada año miles de turistas que descubren La Casa del Té
buscando experiencia auténtica lejos de los circuitos masificados. Nos enorgullece ser recomendados en guías especializadas, blogs de viajeros conscientes y foros de turismo cultural. Muchos visitantes regresan año tras año, trayendo consigo amigos y familiares, convirtiendo su visita en pequeño ritual.
Nuestro compromiso es doble: ofrecer a locales ese "tercer espacio"(ni casa ni trabajo) donde relajarse y conectar con otros, y mostrar a turistas el Marbella auténtico, el que trasciende clichés y estereotipos, el que tiene profundidad cultural e histórica.
Mirando al futuro: tradición e innovación
Después de más de 25 años, seguimos con la misma ilusión del primer día, pero con la experiencia y madurez que dan casi tres décadas de trabajo continuo. El futuro de La Casa del Té pasa por mantener intactos nuestros valores fundacionales mientras nos adaptamos a nuevas realidades y expectativas.
Estamos explorando nuevas variedades de tés de origen, estableciendo relaciones directas con pequeñas cooperativas de productores en regiones menos conocidas. Queremos seguir siendo referente en tés exóticos, pero también educar a nuestros clientes sobre comercio justo, sostenibilidad y trazabilidad de productos.
En el ámbito gastronómico, experimentamos con recetas que fusionan tradición mediterránea con influencias de nuestros viajes. Sin perder la esencia de crepes artesanales, tartas caseras y coctelería natural, incorporamos ingredientes y técnicas que enriquecen la experiencia sin traicionar nuestra filosofía de productos naturales.
La tienda especializada y el enlace con bohote.com
seguirán creciendo, ofreciendo productos únicos que nuestros clientes no encuentran en circuitos comerciales convencionales. Queremos que cada visita sea oportunidad no solo de degustar, sino también de descubrir, aprender y llevarse un pedacito de esa experiencia a casa.
Lo que nunca cambiará es nuestro compromiso con la autenticidad, la calidad y el trato cercano. Mientras sigamos fieles a estos principios, La Casa del Té continuará siendo ese refugio especial en el corazón del casco antiguo de Marbella donde el tiempo se detiene y lo importante vuelve a ser importante.
Te esperamos para compartir nuestra historia
Cada cliente que cruza nuestra puerta se convierte en parte de esta historia que comenzó en 1996 y continúa escribiéndose cada día. Te invitamos a descubrir La Casa del Té, a conversar con nosotros, a conocer el origen de cada té que servimos, a disfrutar de un crepe elaborado con la misma dedicación que el primer día, a relajarte en nuestra decoración marroquí y, sobre todo, a formar parte de esta comunidad que ha hecho posible que sigamos aquí más de 25 años después.
Ven a Calle Ancha, 7, en el casco antiguo de Marbella. Trae tu curiosidad, tu apetito de experiencias auténticas y tus ganas de desconectar del ruido exterior. Nosotros ponemos el té, los crepes, la música y las historias. Juntos creamos el momento perfecto.
